martes, 16 de abril de 2013

Capítulo 1.


Suena mi despertador, extiendo la mano como un zombie para intentar apagarlo, y al cabo de unos segundos lo consigo. Intento levantarme de la cama pero se me hace imposible, mi madre tiene que entrar en la habitación para levantarme.

-Todos los días lo mismo, estoy harta, ¿sabes? Ya no tiene gracia, ya eres mayor, ¡te tienes que levantar tú sola!
-Lo que tú digas mamasita.
-¡Un poco de respeto! Que sepas que esta es la última vez que entro aquí para levantarte por las mañanas, ahora te tienes que valer por ti sola. Y limpia esta basura de vez en cuando... -Dice alejándose.
-Si... lo haré ahora mismo -Miento.

Mi madre cierra la puerta y yo intento levantarme. Tras largos esfuerzos por fin lo consigo. Al salir de la cama me estiro, que gusto da. Me pongo el uniforme bostezando, creo que no duermo lo suficiente. Me peino, maquillo etc.
Cierro la puerta en un portazo y salgo a la calle. Las clases empiezan en 5 minutos, pero no tengo prisa, no me importa mucho llegar tarde, llego tarde todos los días...
Sigo caminando admirando el cielo, nunca me había dado cuenta de que era tan azul.
De repente, algo me saca de mis pensamientos.

-HEY TÚ! DATE PRISA SI NO QUIERES LLEGAR TARDE.

Me doy cuenta por su graveza que es una voz de hombre, que se acerca a mi corriendo, sin dudarlo me giro. Había un chico montado en una bicicleta, pedaleaba cada vez más lento hasta pararse al lado mía. Me quedé embobada durante unos segundos al ver esos preciosos ojos color miel.

-No me importa mucho llegar tarde -Le respondo tras un gran silencio.
-Ajá... veo que eres del estilo pasota, ¿no?
-No creo que te importe mi vida. ¿Eres nuevo? Llevas mi uniforme, pero nunca te había visto.
-Oh, no me debe importar tú vida, pero mi vida sí te importa....
-¿Qué dices? No me rayes... -Digo un poco sonrojada.
-Pues digo que... -Aunque estemos a mucho metros del colegio, la sirena le detiene. Las clases empiezan y puedo ver como él se alarma- Ven, sube en mi bicicleta, te llevo.
-¿Qué? Estás chiflado. No pasa nada llegar un poco tarde.
-En tu primer día sí, si quiero hacerle la pelota a los profesores, tengo que llegar a tiempo. Anda sube -Me dice subiendo en su bicicleta y tendiéndome la mano.
-Eres tonto... -Digo bajando la cabeza, pero le agarro de la mano y subo con él en la bicicleta.
-Genial. -Dice sonriendo.

Este es un momento bastante incómodo, sentada en una misma bicicleta con un chico que acabo de conocer. Me siento un poco mal... todavía queda dentro de mi esa chica tan tímida que llegaba 30 minutos antes al colegio.

-Cuidado, una curva, agárrate.

Como él está delante mía, no alcanzo a ver si había una curva, así que me limito a agarrarme, pero ¿por dónde? no hay nada para agarrarse... bueno sí... él.
Sé a dónde quiere llegar, quiere que le abraze, tal vez lo de la curva sea una trola, pero bueno...
Sin pensarlo dos veces me agarro a su cuerpo. Puedo oír una pequeña risa proveniente de su boca, pero no noto ninguna curva.

-Eres muy malo para ligar, ¿sabes? -Le digo al darme cuenta del engaño.
-¿Tú crees? He conseguido que en menos de 5 minutos me estés abrazando -A lo cual respondo con una pequeña risa, en realidad, tiene razón... -Bueno señorita, ya hemos llegado, aunque si quieres no me sueltes.
-Ni en tus sueños te daría otro "abrazo" si a eso lo quieres llamar abrazo -Digo sonriente.
-¿Cómo quieres llamarlo tú?
-Agarre.
-¿Agarre?
-Si.
-¿Por qué no?
-¿Y por qué si?
-No veo porque sí.
-Pues yo sí.
-O tal vez no.
-Creo que sí.
-Yo creo que no.
-Tu ganas -Digo sonriendo de nuevo, este chico me saca de lugar.
-No deberías rendirte tan fácilmente, ya sabes, lucha, nunca digas nunca.
-Ajá... -Digo alzando una ceja- ¿Y crees que este es el mejor ejemplo para decírmelo?
-¿Por qué no? -Me dice entre risas.
-Bueno novato, creía que no querías llegar tarde a tu primer día -Le digo mientras me levanto de la bici y él hace los mismo.

Como una niña buena (suena raro viniendo de mi) espero a que se levante y deje su bicicleta. Cuando ya ha terminado nos vamos juntos al instituto.

-¿En qué curso estás novato? -Le pregunto.
-En 4ºC, y tú?
-Mala suerte para ti, y buena para mi, 4ºA.
-No, te equivocas, buena suerte para mi, y mala para ti.
-No, no, no y no. Al revés -Le digo pegándole amigablemente (?) en el hombro.

Él empieza a reír y yo le sigo la gracia. Llegamos hasta su clase y me despido de él con un simple adiós, yo me doy la vuelta y sigo mi camino hacia mi clase.
Tras tomar a la derecha, llegué a clase.
Por suerte, al llegar el profesor todavía no estaba aquí, saludo a mis amigas que me preguntan dónde estaba, yo les digo que con un chico pero no quiero entrar en detalles.

-Oye Brit... -Me pregunta María- ¿Vas a hacer alguna travesura? Ahora toca la Mari.
-Hum... buena idea, pero necesito algo diferente, original -Le respondo.
-¿Qué te parece si...? -Me dice Alba.
-Oh sí! Eso es genial! -Exclama María.

La Mari es la profesora más tonta que tenemos, técnicamente está loca y todos la odian. Así que haré una pequeña broma... Por cierto... no lo dije pero me llamo Brit.

-QUE VIENE QUE VIENE! -Chilla una chica que siempre se pone en la puerta para ver cuando viene el profesor, de acto inmediato todos nos sentamos, excepto yo.

Le guiño el ojo a Alba, María y Jess, mis tres únicas amigas, puedo ver como las 3 empiezan a reirse ya, no espero más y, elaboro mi plan.

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